Brevedad
Es nuestra vida muy corta,
dura cual soplo del viento:
deberíamos vivirla
como simples pasajeros.
Estando vivos, debemos
comer para subsistir.
Si morimos, somos luego
comida de los gusanos.
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Todo fuimos
todo somos
esto somos
—tuvimos madre tuvimos padre
ellos pusieron sobre nuestras cabezas agua de flores
flores de colores maravillosos como bienvenida
ellos nos nombraron
con nombres de dulces aves de feroces pumas
de terrible rayo
de lejana estrella
nuestros nombres en cada montaña
en cada piedra
en cada arroyo
nuestros nombres son palabras para no irnos jamás—
dicen que ha dicho tayta Otavalo a los niños
Invocación de Aqaymarka Apu
Aqaymarka Apu
qampa runallaykim kani.
Qampam kay sara
kay chaki-taklla.
Tulluypas qampapunim…
Chaskiykullaway.
Aqaymarca Apu
sabes bien
son tuyos el maíz, el arado,
son tuyos también mis huesos.
Acógelos…
Más allá de la plaza y los danzantes
un ebrio, tendido sobre la vereda,
balbucea lamentos:
Ñuqas kani mayu rumi
qaqamanta urmaykamuq
mana mamayuq mana taytayuq
solitito kay mundupi.
Pletórico de guisos y ají amarillo
el alcohol asciende hacia la cumbre del Aqaymarca.
En la parte posterior
maíz fresco en verdes andenes.
Canta endechas de amor el Yanamayo
no fúlgidas maromas de oro sino de plata.
Dicen que las huestes de Atahuallpa
arrojaron sobre estas aguas el cadáver de Huáscar Inca.
Madre lago
Titicaca, útero de agua
Perla relumbrante, lágrima del cielo
Todo ojos te contemplo, jubiloso
Y mi vida fluye plenamente
Por tus aguas violáceas
Cada día por la mañana
El padre sol te asedia
Y en su dorada boca de fogón
Resplandeces en medio de cerros:
Ya verde, ya rojiza
Ya lila, ya ocre
Y cuando llega el mediodía
Tus aguas son el vasto espejo
Donde se reflejan los apus
Dioses coronados de nieve
Y bajo la lúgubre noche
Te extiendes como una manta
/de luto
Hendido por gélidos vientos;
Y el rayo que truena y resplandece
Urde sinuosas tramas
En tus aguas revueltas