Capítulo 3

Qichqa

Upallallam uraykurqani, qarkasqa pata-patapi urmaykurqani, wichiykurqani.
Ñawiyta kicharitpiy, Aliphta qawarqani. (Jorge Luis Borges)

Kanmi huk pata
chaymantam kawsay qawachikun.
Manam chayqa kuchupichu, altupim.
Chaypim tupan llapa ima riqsisqanchik
ima musyasqanchikpas.
Sutinmi qichqa.

Chaypim yachaqkuna
yuyay maskaqkunapas
sayanku.
Chaypim chiqaq tarikun.

Chaymantam quchapas qucha
chaymantam urqupas urqu
chaypipunim pachapas pacha.

Hija de la luna

Ahora recuerdan su nombre
y silban su canto,
ayer sembró su ilusión
en los campos arrasados
dejando su aroma
en los ojos del manantial.

Ahora leen su escritura
y escuchan sus yaravíes,
anoche derramó su sangre
en los surcos ignorados
escribiendo su historia
en las entrañas del universo.

Ahora esculpen su imagen
y anuncian su llegada,
antes sublevó a la viscacha
en las montañas tutelares
repicando su grito
en los cielos del Ande.

Con su aliento flameó el pajonal
y con su lágrima creció el rosal,
con su mano lastimada
y escarbando el suelo
enterró su sueño
para que florezca en el quinual.

Con su poesía calentó la piedra
y con su estruendo tembló la tierra,
con su ímpetu ferviente
y atizando el recuerdo
esparció su hálito
para que crezca en el herbazal.

Con su gesto fundió la noche
y con su fe encendió el fuego,
con su cariño inagotable
y abriendo el ocaso
encumbró su heroísmo
para que germine en el maizal.

Allí difundió su palabra
que jamás claudicó,
aquí quedó su huella
que nunca se borró
y allá nació su coraje
que siempre perduró;
ayer encontró sus pasos
en las orillas del Urubamba,
ahora anida su furia
en las veras del camino
y mañana crecerá su regocijo
en las páginas de los días;
por aquí saludó al destino
abrazándolo fuertemente,
por allí habló al Awkiwillka
para que el qantu siga floreciendo
y por allá contó a la wallata
la historia del colibrí herido.

Yo no sueño… ¡vivo como un demonio feliz!

Tan solo tu sonrisa me sostiene,
¡¡solo eso, para bailar como demonio feliz!!
Solo tú me colmas con esa luz, que es vida y ánimo vital;
¡¡nadie más que tú!!
Solo me bastan tus atadijos y quipus
para sosegar los aludes que han encharcado pena sobre pena en mis ojos.

Afectuosa y NOBLE LUZ que cuida mis días y mis noches,
me basta tu cristalino aliento para avivar el florecimiento del pan
–espiga por espiga– en las mesetas y aras de la montaña.
¡Solo eso aguarda mi corazón!

Cuidando los mil azules de mis alas
mudaré entre los mundos de aquí y de allá,
así como en el HANAN PACHA.
Una sola chispa tuya, NOBLE FLAMA,
me bastará para ir protegido a los mundos de abajo,
montado en el regocijo de los dioses.

Solo tus laboriosas manos me bastan, para notificar solsticios
o tardes de gloria en las danzas y contradanzas de los abuelos RUNAS.
Eso no es todo.
Anuncian tus signos de luz, que en las haldas de los sagrados alcores,
en el centro mismo de sus almas, despertará de nuevo el ojo del agua.

Aunque tuviese los pies llagados a sangre,
solo me basta aletear por tus sendas de luz para sanar.
Solo eso me es suficiente
para franquear los lodazales que colman mis sueños-dolor.
Solo me basta tu resplandor para bailotear descalzo con los zorros.

Tu voz y tus viejos TAKIS me bastan desde el ÑAWPA
–que es antes y después–, para acallar el ruido mortal de las balas
con sendos clarines y cornetas de cacho de toro.
Me bastan tus cantos solariegos para sosegar dolientes yaravíes
y reanimar así la ética, la moral y la fraternidad.
Ataré a la muerte en las alas de un rezno
y la colgaré en la cueva del mismísimo diablo,
como pintaron los abuelos RUNAS en Toquepala.
Algo es algo.

HERMOSA Y DESTELLANTE ídolo ILLA:
tus pequeños hilos de luz me calzan –como anillos–
para hilvanar los tinkus de la pampa, y me bastan
para componer mi mocerío en Aranjuez,
mutando quizás en un pájaro cualquiera.
¿Esa es acaso la heredad anudada por los abuelos?
Algo es algo si así fuera.

En tu luminoso iris que guardo desde niño,
solo ahí puedo distinguir
lo bueno y lo malo y la verdad o la quimera con claridad;
y así y asá, podré ver al mundo en paz.
¡¡Solo eso!!
Así dicen las antiguas coplas de mi memoria.

Me bastan tus sanadoras y pacíficas manos,
solo ellas despejan mis tormentas interiores.
Te ruego:
que mi único vaso de agua no sea volcado,
podría enlodarlo todo en estos enfermos días.

Solo Tú, HERMOSA LUZ;
nadie más que tú
pudiera llegar a las protectoras puertas de la montaña
y confinar los odios del barreno al vientre de la tierra.
Solo tú, calmarías con amor
las guerras que asechan aún en las cabezas de los guardianes del hielo.

ESPLÉNDIDA LUMBRE DE LA NIEVE:
solo tus mimosos destellos,
solamente ellos desalojarán mis fatigas y postraciones;
solo eso esperaré como buen Pablucha.
¿Solo eso?… ¡¡tal vez no!!

Y si acaso yo remolcara ofensas y pecados expatriados,
solo tu desatento mirar podría avergonzar mis caretas y
aun mi alma para llegar a ti;
solo eso
ruborizaría mi pellejo extraviado y mis carnes apenadas,
que de tanto mordiscar las culpas de un tal Judas
pudiesen haber transitado –sin saberlo–,
en la extirpación de conciencias.
Solo eso avergonzaría mi alma. En verdad no solo eso.

Si no lloraras por las punzantes culpas con que me coronaron,
los diluvios de fuego y las torturas huracanadas
acabarían por arrastrarme hasta inquietar a la Madre Mar.
Eso es todo.

Hermosísima AURORA:
Tú iluminas el sur, el este y la chimba y todos los NORTES;
y guardas aquí, cerca de mi choza,
el hogar caliente para mis hermanos cóndores.
Mejor aún,
pintas amorosos poceros y dulces oasis en la sabana,
de las mitades arriba y abajo, para las hermanas camello.

NOBLE ídolo ILLA, MADRE DE TODAS LAS CRIATURAS:
el futuro que has tejido para los nietos runas,
nos ha dado alcance –como un báculo alado–
en las cabezadas de la montaña.
No solo eso,
aquel báculo criado en las faldas del nevado Coropuna,
estaría arrastrando a los gansos y pariguanas y a los ibis yanawicus
para limpiar las viejas cruces en que nos colgaron.
Eso es todo, y me basta para calmar los viejos ardores.

CRISTALINA Y HERMOSA LUZ:
de lunes a lunes volveré una y otra vez a tu razón,
y aunque tenga que tocar de puerta en puerta el mundo entero
o derribar metálicos nubarrones,
martillaré día y noche los exilios y las fronteras.
Solo tu razón calmará los adioses,
y tus manos fundarán urbes eternas en Caral
donde aletearán juntos los cóndores y los lobos de mar;
pero además, tus manos lúcidas descolgarán mis pesadillas,
y, hasta tu tenue luz
me socorrerá desmontando mis penas detrás del infierno.
Eso es todo en los rumbos perdidos de la fe.
Eso es todo.

CRISTALINA y hermosa LUZ:
aunque mis horas se atascaran en remotos tiempos,
yo esperaré que me quieras sin falta
y te aguardaré en los confines donde muere la tierra.
Eso es todo, ¡eso es todo!
Y si por alguna razón fuera escogido por tus ojos,
si así fuera, y si así lo designaras protectora ídolo ILLA,
cesarían entonces las fanfarrias y pesadillas que me persiguen.
Eso es todo… ¡o quizá no!

DULCE y hermosa LUZ DE LA CAÑA:
si por alguna extraña orden
tus haldas apostaran su semilla en mis canchas,
–si así fuera–,
trocarías los gemidos por miradas color miel
que iluminen los senderos pobres de las ushutas.
Y si así fuera,
mudarías los aires y las suertes de mi alma.

BELLÍSIMO DESTELLO:
si llegaran frígidos calendarios a mi tregua,
–si así fuera, amada ILLA–
tus hilos de luz avivarían los días venideros
y excitarían los domingos de nuestra niñez.
Eso no es todo… ¡o tal vez sí!

Y si acaso mis encallecidas ushutas heredaran tus huellas,
y me miraras –tan solo de reojo
en el albor de un buen día para los RUNAS–,
si así fuera,
quizá mi sombra colgada ya de sendas muletas,
te tomará la posta cuidando la vida en los cultivares.
Casi nada… ¡casi nada!
Solo a ti te espero sin horario LUZ-GUÍA.

HERMOSO ALBOR:
soy yo quien te quiere y pretende
porque guardas mis noches y aclaras mis sueños.
Aun cuando dejaras de sonreír,
aunque te vieran titilando, muy apenas, más allá de la Cruz del Sur,
aun así, te esperaré cada tarde asomando por mis techos de paja brava.

Solo me hacen falta tus sonrientes ojos
para sortear hoscas CHINKANAS –que dicen–,
nos llevan poco a poco, pero inexorablemente al mismísimo infierno.
Solo tú me colmas,
solo tu albor me basta ILLA,
para danzar feliz como un demonio al que le hierve el corazón.

Aunque tenga que acudir a las serpientes
–antiguos AMARU dioses–,
aunque tenga que ir con los charlatanes;
no sé cómo, pero saltaré a tus sueños.
Solo entonces,
con las imágenes de tu espejo y tu corazón en las manos,
escalaré a la tierra
donde veremos juntos la certeza del alma o QAPAQ MUSYAY.
Sabrás así que aprendí con las hermanas ranas
a rogar a la lluvia como tú,
a cultivar y aporcar piedras como tú,
y a vestir a las flores y quererlas como tú.

Aunque tenga que resbalar una y otra vez,
aunque volviera a comenzar en cada alba
y morir en el intento al abatir las tardes;
todavía entonces te buscaré día tras día bailando en las pirwallas.
Aunque fuera una sola vez,
y aunque diera mil vueltas al morir el día
te veré de todos modos aun pintando el sol.

Aunque tenga que desatar nubes,
y aunque tenga que avivar tifones llegaré a tu delantal, HERMOSA LUZ.
Solo tú me sostienes como un demonio feliz,
¡¡TAN SOLO TÚ, mi Luz!!
SOLO TÚ me colmas, Exhalación de Luz,
SOLO TÚ me llevas ídolo ILLA, a los confines
donde reinan otros soles,
¡¡SOLO PARA TI vivo como un demonio feliz!!



This site is registered on wpml.org as a development site. Switch to a production site key to remove this banner.