Capítulo 4

Deja Madrecita

Estás lavando otra vez madrecita
no laves ahora que está lloviendo
que para agua ya hay mucha
y para tus penas hay bastante ropa sucia
y días sin lluvia
no refriegues más ropa ahora
deja de frotar esa piedra que no son tus penas
no lastimes más tus manos
deja que son sólo trapos sucios
no mi castigo
deja madrecita
te pido
que tu llanto se hace agua espumosa
y hay un olor opresivo que me acosa
deja
no exprimas más que no son tus penas
abandona esa piedra desgastada
que no guardará tus quejas
no le hables más
deja madrecita
que la lluvia aún no se ha ido

Camino escondido

Son las miradas del alba
que anidando esperanzas
esculpen rostros fraternos,
son los venaditos hermosos
que juguetean alegres
en los parajes desolados.

Son los cortejos imperdonables
que acurrucados bajo un tunal
hilvanan caricias de la lluvia,
son los suspiros de torcaza
que siembran alientos
en los caminos escondidos.

Así es el querer, canto milenario
expresión ardiente del arrebol
coraje infinito del tiempo
ojitos negros de capulí
y lágrimas del viento frío
en los brazos de un pisonay.

Así es el amor, hermosa flor
silbido claro del pajonal
sonrisa de azucenas blancas
cabello de arco iris
y aroma de flor silvestre
en el pecho de la montaña.

Así es la ternura, rayito de luna
ensueño perpétuo de colibrí
suave mejilla del rocío
recuerdo de ilusiones despreciadas
y grito enfadado del silencio
en el vientre profundo de la tierra.



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